Con su icónica melena rubia y su impecable visión de juego, Carlos Valderrama es considerado uno de los mejores jugadores colombianos de todos los tiempos. Fue el capitán y líder de la generación que clasificó a tres Mundiales consecutivos: 1990, 1994 y 1998.
Valderrama no era un goleador, pero sí el cerebro del equipo. Su estilo pausado, técnica depurada y precisión en los pases lo hicieron una figura internacional. Hoy es símbolo del fútbol colombiano y embajador de su historia.
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